Esta frase, que identifica a la doctrina Monroe y que en su origen era la definición de una política liberadora, a principios del siglo XX cambió de significado.
El 2 de diciembre de 1823 el presidente de los Estados Unidos, James Monroe, lanzaba un mensaje que reclamaba “América para los americanos”, ello significaba que los EEUU no intervendrían en los asuntos de Europa, y a su vez Europa ya no debería considerar a América como una tierra de colonización defensiva y pacífica.. América para los americanos, nada más ni nada menos.
Pero, hacia 1900, un “gang” de hombres de negocio y de políticos de los EEUU de América tradujo ese principio a un idioma nuevo, y el resultado fue “América del Sur para los americanos del Norte” (Sartre, J.P., 1962 Huracán sobre el azúcar, Merayo editor, Bs.As.,p. 35)