La foto que acompaña es del día en que el Ministro de Salud de la Nación, actual presidente de la nobel Comisión de Bioética Nacional, recibe de regalo, junto a los demás ministros, el libro de Walter Block, “Defendiendo lo indefendible”.

El libro fue regalado por el actual presidente de la República, como un recordatorio de los principios que alientan el accionar del gobierno, a su gabinete de ministros.

Walter Block, el autor de este libro, aboga por prácticas que las sociedades y las culturas han penado o regulado  no solo legalmente sino culturalmente, por violar derechos, es decir por sus efectos dañinos a nivel social, económico y humano.

Para Block es el mercado, el que impone la supremacía de la voluntad y el interés individual como pauta moral, ignorando la noción de derecho. Recordemos que el derecho es el reclamo individual de satisfacción de necesidades a una sociedad que las reconoce como tales. De modo que esa satisfacción compromete al mismo individuo que conforma la sociedad para lograr su reconocimiento y puesta en práctica. Todo individuo vive en sociedad y necesita de ella así como la sociedad necesita de él. De modo que es ignorar cómo se dan las relaciones humanas poner a una entidad abstracta como es el mercado, de orden comercial y financiero y manejada por intereses individuales exclusivamente, como autoridad legitimadora de conductas.

Así, el autor considera que en nombre del mercado es legítima la esclavitud y el trabajo infantil irrestricto. El mercado legitima el narcotráfico: su único límite es la demanda y los narcotraficantes son simplemente proveedores. Además cualquiera tiene derecho a discriminar por razones raciales, ideológicas o religiosas  y está autorizado a contaminar mientras lo haga dentro de su `propiedad.  El ejercicio de la prostitución, el proxenetismo, el chantaje, la usura o la corrupción policial o de cualquier otra índole son cuestiones a resolver entre los individuos, el estado: sancionando leyes y administrando justicia, no tiene por qué inmiscuirse. El mercado nace del  libre comercio, por consiguiente es aceptable  la compra  y venta no solo de narcóticos, sino de cualquier medicamento que venda cualquiera, de órganos humanos, de bebés y por qué no niños, mediante contrato. Por supuesto también la justicia es una cuestión privada, de modo que se eliminan todas las regulaciones laborales, sanitarias y de seguridad, todas las relaciones se rigen por contratos privados.

Esto es lo que promueve el movimiento libertario al que adhiere el presidente de la Nación y por lo que se ve, todos sus ministros. Lo lamentable es que también adhiere, el ministro de salud,  el autodesignado  presidente del Comité Nacional de Bioética de la República Argentina recientemente creado.  Un comité que aceptará una bioética que ignore la ética y acepte la voluntad del más fuerte: el que tenga el arma más potente, el más rico, el más corrupto, el más mentiroso.

Es importante dar a conocer esta información tanto en Argentina como en el exterior, para que nadie se llame a engaño.

María Luisa Pfeiffer